Uno de los sectores de la economía venezolana con mayor afectación con los cambios de la política de Hidrocarburos y el levantamiento de las sanciones sin duda será el mercado asegurador.

Como es del conocimiento público, el establecimiento de sanciones por parte de la Secretaria del Tesoro de los Estados Unidos de América y la OFAC (Office for Foreign Assets Control), que sirven de aplicadores y custodios de las pocitas sancionatorias dictadas mediante Órdenes Ejecutivas por parte de la Casa Blanca desde 2018, (E.O. 13.808, E.O. 13.857, E.O. 13.884, enre otras), las cuales establecieron sanciones para aquellas empresas internacionales que sostuviesen negocios o contratos con el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela o con cualquiera de las entidades en las cuales Venezuela tenga participación, entre ellas PDVSA, sus filiales, subsidiarias, relacionadas o asociadas.

Tal situación, ha traído como consecuencia que corporaciones internacionales se abstuviesen de contratar o relacionarse con el Gobierno venezolano o con empresas públicas o privadas que tuviesen como objeto la ejecución de contratos de servicios, sobre todo los relativos a las industrias básicas como lo es el sector petrolero, gasífero, carbonífero, minero, petroquímico, entre otros.

Como es conocido, en el proceso de contratación en la industria petrolera, es necesaria la actuación de las empresas del sector bancario, financiero, asegurador y reasegurador, las cuales vieron mermada su actividad por las sanciones que pesan sobre Venezuela, sobre todo en el sector reasegurador internacional, que debió abstenerse de participar como reasegurador en el sector petrolero y
energético en general, dejando la puerta abierta a empresas del sector de países no alineados con las instrucciones de la OFAC o el Gobierno estadounidense, como China, Rusia e Iran, e incluso las naciones que conforman los BRICS.

La derogatoria de las Órdenes Ejecutivas (E.O.) dictadas por el gobierno estadounidense y las limitaciones establecidas por la OFAC, aunado a lo apertura y cambios legislativos que se esperan próximamente ocurran en el ordenamiento jurídico constitucional y legal en Venezuela en el sector de los hidrocarburos y de la energía, darán paso a la creación de un ambiente propicio y apetecible para las corporaciones estadounidenses y europeas del sector financiero, seguros y reaseguros, quienes no se verán limitadas en sus operaciones y con sensación de seguridad jurídica para posicionarse nuevamente en el sector.

Aunado a ello es establecimiento de figuras que permitan el apalancamiento de las inversiones en el sector industrial y la afectación directa en los servicios relacionados dará un impulso extraordinario al sector asegurador y reasegurador, en todos los áreas.

Es importante el seguimiento que se imprima al desarrollo de políticas dirigidas al desarrollo del sector energético y a la afectación del sector financiero e su uso de figuras tradicionales de inversión como las que modernamente se imponen como la tockenizacion de las activos o recursos naturales y las reservas energéticas que posee Venezuela.

Considero que este nuevo escenario de apertura, con el respeto a la soberanía nacional y a las normas locales e internacionales, incidirá positivamente en todo el sector de la economía nacional y muy especialmente en el sector asegurador y reasegurador, en el cual no solo se verá fortalecido en el ¨retail¨ sino en la masificación de los contratos de seguros en áreas que estuvieron mermadas por largo tiempo como los ramos generales, industriales, y corporativos, aunado a la reaparición de corporaciones de reaseguros con presencia global fortaleciendo nuestro mercado.

La participación del sector asegurador y reasegurador en el establecimiento de las nuevas reglas que regirán el desarrollo económico nacional es imperante, siendo además ineludible, en función de aprovechar la ventana que se abre para el impulso de nuestra economía.

Asimismo, la reforma la Ley Orgánica de Hidrocarburos incidirá en la apertura del sector energético nacional y lo hará de forma directa en el sector asegurador y reasegurador, el cual hasta ahora se encontraba limitado a la acción de las empresas aseguradoras nacionales, profundamente afectadas por imperio de la novísima Ley de la Actividad Aseguradora, la cual en nuestro criterio no abraza la realidad económica actual afectando su aplicación de forma negativa en el sector y la actividad del reaseguro también circunscrito a la Reaseguradora Internacional de Venezuela (RIV( y a las propias de las corporaciones de países no alineados como China, Rusia, Iran y de los BRICS.

Esta nueva realidad crea una positiva expectación para el mercado asegurador y reasegudaror y una oportunidad imperdible de desarrollo acelerado para el sector.

Por: Hector Efrain Leañez

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